El arte en el hotel

¿Arte en el hotel?

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l'art à l'hotel des saints pères 1

 

 

Cada una de las habitaciones del Hôtel des Saints Pères posee su propia identidad, reflejada en pinturas, dibujos o grabados de época (siglos XVII y XVIII). 

 

En la habitación 104, La niña del canario refresca la atmósfera con su dulzura. En la habitación 307 domina la mirada de María Teresa de Austria, retrato de una mujer con carácter. En las subastas se adquieren regularmente nuevos elementos decorativos, como muebles, lámparas, cuadros, etc. 

 

Entre las cincuenta obras de valor, destaca la presencia del cuadro Escena de corral de la escuela holandesa (siglo XVIII), un notable retrato de Natoire (siglo XVIII), y obras más modernas como la escultura Adán y Eva, de Georges Jeanclos, o el bronce Búho, de Roseline Granet. 

 

 

 

 

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La habitación del fresco

 

La habitación del Fresco, por su parte, alberga una obra excepcional: un magnífico fresco mural perfectamente conservado que representa al Buen Agüero coronado por la Virtud, bajo la mirada de la Inteligencia. 

 

El Buen Agüero está representado por los rasgos armoniosos de un joven vestido de verde, color de la esperanza. Sostiene en sus brazos un cisne, ave de buen agüero asociada a Venus, y en su frente figura una estrella, símbolo del éxito. Por su parte, la virtud está representada por una joven con la piel pálida que lleva una estrella brillante en el pecho, alas y una corona de flores. La escena se desarrolla bajo la mirada de la Inteligencia, un querubín reconocible por sus atributos típicos, el globo y la serpiente, símbolos del conocimiento. En un extremo del fresco, el Mal Agüero, hombre oscuro representado con un cuervo, intenta sin éxito participar en esta escena ideal.

 

Enmarcada por dovelas adornadas con motivos florales, esta pieza única, atribuida a la Escuela de Versalles, ofrece a sus espectadores de una noche el privilegio de dormir bajo una obra de arte.